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Debo de ser un caso perdido que no pasará a los anales de la historia pero dejad que os diga que hay situaciones cotidianas que me ponen muy nervioso. De entre ellas: la abuela que se quiere colar y se cuela.
La frutería del mercado ha adoptado el sistema de "coja numero" (su turno, ese papelito es la prueba irrevocable de que tenemos razón. Que gran invento). Pero la pescadería NO. Uno llega a la pescadería y se encuentra un montón de personas que se miran con desconfianza las unas a las otras. Uno se acerca a la multitud y pregunta '¿el ultimo?'... se hace el silencio. Y uno insiste '¿EL ULTIMO?' , y alguien dice 'yo'.
Vale. No hay que perder de vista a esa persona.
Con un ojo vamos mirando los precios y el pescado y con otro a esa persona. Aparece alguien y pregunta '¿el ultimo?', 'YO' . Que quede claro que pertenecemos a un orden preestablecido, que somos una cola. Seguimos allí, todo dios tenso. Hasta que llega, pasito a pasito, una señora mayor. Que no pide tanda. Nadie se atreve a decir nada. Los clientes van siendo servidos, se acerca el turno de mi predecesor.
Mi corazón hace BUM BUM BUM BUM. La gola seca, trago saliva. La abuela empieza a contar pesetillas en un viejo monedero. Clavo las uñas contra la palma de mi mano. Ya no se a que venía, que mas da, mi obsesión es la abuela que no ha pedido tanda. Toca el turno a mi predecesor. Hay alboroto, alguien le dice a mi predecesor que le toca a él. La abuela aprovecha el momento de confusión, mete el morro encima el gélido escaparate y 'nena, que solo vengo a por una cosita...' . La puta vieja de los cojones la madre que la trajo como me joden estas cosas. No soy partidario de la matanza de abuelas pero en ese momento en concreto y a esa abuela en concreto le mandaría un pelotón de fusilamiento.
Es una situación que me pone muy nervioso. Y yo mis problemas de sociabilidad: o me callo y dejo que me la metan o monto un pollo del 15. Que mal. Y todo hace que me salgan canas, joder.
Por suerte existe la administración pública (véase pago de tasas, multas, padrón, los IVAs, etc etc), que nunca te solucionan nada ni te aclaran dudas pero, ei, todo de forma muy ordenada: papelitos numéricos (expedidos por artilugios de última generación, no de esos que vas a pillar un numero y te llevas veinte), pantallas luminosas que indican la mesa correspondiente, sistema de aviso por altavoces ... allí allí me gustaría a mi ver ala vieja. La puta vieja.
No pierdo la esperanza. Siempre que puedo me voy a hacer tramites innecesarios, inventados. Hago de todo: desde informarme de como abrir un comercio de gusanos a subvenciones para inadaptados sociales. Hay un montón de oficinas de tramites que dependen de la administración pública. Me sienta muy bien, todas con sus numeritos y sus carteles indicativos y esa voz misteriosa (vaya opos nen) que va cantando la tanda detrás de un micro. Y nadie, NADIE, se puede colar. Y algún día veré a la vieja, perdida de un mostrador a otro, confusa, sola y abandonada a la suerte del funcionariado gris mientras entre mis dedos reluce mi numerito, mi turno, mi razón de ser.
Ese que pide tanda podría ser yo
Debo de ser un caso perdido que no pasará a los anales de la historia pero dejad que os diga que hay situaciones cotidianas que me ponen muy nervioso. De entre ellas: la abuela que se quiere colar y se cuela.
La frutería del mercado ha adoptado el sistema de "coja numero" (su turno, ese papelito es la prueba irrevocable de que tenemos razón. Que gran invento). Pero la pescadería NO. Uno llega a la pescadería y se encuentra un montón de personas que se miran con desconfianza las unas a las otras. Uno se acerca a la multitud y pregunta '¿el ultimo?'... se hace el silencio. Y uno insiste '¿EL ULTIMO?' , y alguien dice 'yo'.
Vale. No hay que perder de vista a esa persona.
Con un ojo vamos mirando los precios y el pescado y con otro a esa persona. Aparece alguien y pregunta '¿el ultimo?', 'YO' . Que quede claro que pertenecemos a un orden preestablecido, que somos una cola. Seguimos allí, todo dios tenso. Hasta que llega, pasito a pasito, una señora mayor. Que no pide tanda. Nadie se atreve a decir nada. Los clientes van siendo servidos, se acerca el turno de mi predecesor.
Mi corazón hace BUM BUM BUM BUM. La gola seca, trago saliva. La abuela empieza a contar pesetillas en un viejo monedero. Clavo las uñas contra la palma de mi mano. Ya no se a que venía, que mas da, mi obsesión es la abuela que no ha pedido tanda. Toca el turno a mi predecesor. Hay alboroto, alguien le dice a mi predecesor que le toca a él. La abuela aprovecha el momento de confusión, mete el morro encima el gélido escaparate y 'nena, que solo vengo a por una cosita...' . La puta vieja de los cojones la madre que la trajo como me joden estas cosas. No soy partidario de la matanza de abuelas pero en ese momento en concreto y a esa abuela en concreto le mandaría un pelotón de fusilamiento.
Es una situación que me pone muy nervioso. Y yo mis problemas de sociabilidad: o me callo y dejo que me la metan o monto un pollo del 15. Que mal. Y todo hace que me salgan canas, joder.
Por suerte existe la administración pública (véase pago de tasas, multas, padrón, los IVAs, etc etc), que nunca te solucionan nada ni te aclaran dudas pero, ei, todo de forma muy ordenada: papelitos numéricos (expedidos por artilugios de última generación, no de esos que vas a pillar un numero y te llevas veinte), pantallas luminosas que indican la mesa correspondiente, sistema de aviso por altavoces ... allí allí me gustaría a mi ver ala vieja. La puta vieja.
No pierdo la esperanza. Siempre que puedo me voy a hacer tramites innecesarios, inventados. Hago de todo: desde informarme de como abrir un comercio de gusanos a subvenciones para inadaptados sociales. Hay un montón de oficinas de tramites que dependen de la administración pública. Me sienta muy bien, todas con sus numeritos y sus carteles indicativos y esa voz misteriosa (vaya opos nen) que va cantando la tanda detrás de un micro. Y nadie, NADIE, se puede colar. Y algún día veré a la vieja, perdida de un mostrador a otro, confusa, sola y abandonada a la suerte del funcionariado gris mientras entre mis dedos reluce mi numerito, mi turno, mi razón de ser.
Somebody put something in my drink
8 Comments:
Para colarse no haya nada mejor que poner cara de tonto. Algunas viejas dominan la técnica que da gusto. :)
uuuuy, las viejas que se cuelan..
son mi especialidad, y hablo desde el otro lado del mostrador, que conste.
las que se cuelan, las que quieren entrar después de cerrar, o antes de abrir, las que siempre tienen muuuucha prisa, las que te piden descuento porque sí, las que te tratan con desprecio por que van a PAGAR lo que compran y eso les da derecho a rebajarte a la altura del lodo...
en fin, tengo un abanico de viejecitas encantadoras para colocar en fila ante el pelotón.
de todas formas en mi tienda hay una cosa curiosa. cuando entra un hombre, siempre se cuela descaradamente ante el beneplácito de todas las señoras, que le miran con condescendencia (suelo pensar que, en el fondo, les puede la curiosidad de saber qué coño va a comprar el hombre en una mercería..)
Oh, las viejas, las malditas viejas que se cuelan, que en una cola kilométrica sueltan eso de "paso, ¿eh?, que sólo llevo esto";las que te embisten por la calle, haberte apartado;que entran en el metro dando codazos, las muy perras;las que si te despachan en la frutería te cuelan lo más verde o lo más pocho que tienen...me ponen enferrrrrrrrma, joder.Por no hablar de las que están en una resi, pero eso ya es otra cosa.
Sí, sí. Por la calle utilizan dos armas letales para quitarte de en medio, según el día que haga: las tetas y el paraguas. Tienen una habilidad especial: saben colocar perfectamente la varilla adecuada a la altura del ojo.
Por no hablar de las abuelas sucidias, esas que se tiran asfalto a través en vías de dos y tres carriles para ambos sentidos. El paso peatones y los semaforos en verde son para las nenas tontas, las abuelas suicidas desafían el destino y la suerte (pasito a pasito).
Ay, si, es algo que yo tampoco soporto. Y viejas de esas hay montones!
Mira mira esta abuela gringa como las gasta. Cualquiera le niega asiento en el subte.
¡Qué tierna! :D
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