PUÑOS
Las pensiones me gustan. Calculando así, a grosso modo, en los últimos años habré estado en unas 170 pensiones. En ellas he vivido muchas historias. Las pensiones tienen algo. He conocido un montón de gente en pensiones. Perdedores, fugitivos, traficantes, poetas, viajeros...puntos cardinales donde mi vida se ha cruzado con otras personas, cada cual con su historia, con su sentido de ser en mi memoria. Ahí va ésta, la historia del Boxeador de Irbid.
Irbid está al norte de Jordania, la cosa ya iba de vuelta, tenía que llegar a Estambul en 3 días,desde donde tenía billete de avión para volver a los brazos de mi amada y a las lágrimas de mi madre. Paré en Irbid para echar noche, pudiendo haber parado en Amman. Esto no tendría importancia si no fuera porque esa misma noche reventaron 2 hoteles en Amman, con lo cual al día siguiente cerraron la frontera con Siria y servidor fue el último en cruzarla con una suerte que te cagas (el día que conozca a mi ángel de la guarda le daré un besazo que no veas). Puta burocracia.
Llegue a Irbid y me apalanqué en una pensión. Típica pensión donde dormir en habitación comunitaria vale unos 2 euros al cambio, donde puedes fumar tanto como te apetezca (me encantan los países árabes, puedes fumar donde te dé la gana) y compartir charla con los huéspedes de turno.
Bueno, hagamos un fastforward y vayamos a la noche. Brbrbrbrbp!! Ya es de noche.
Tumbado en la cama leo “Diente blancos” de Zadie Smith (buenísimo), las otras camas están vacías, y de la habitación de al lado llegan unos gritos y unos golpes que no veas. Sigo leyendo mientras una porción de mi cerebro se esta cagando en los de la habitación de al lado. Por el marco de la puerta aparece la figura de un tipo que se tambalea. Lleva una bolsa de mano y parece que busca el interruptor de la luz, le hago saber que la luz ya está encendida. El tipo empieza a hablarme en árabe, mucho rato tardo en hacerle saber que no entiendo papa de árabe, que soy un extranjero. Está claro que el tipo lleva encima una borrachera de mil pares de cojones. Pero habla algo de inglés, bien!, podemos comunicarnos. De dicha conversación de dos personas que maltratan el idioma inglés descubro que el compañero de habita acaba de ser repudiado por su padre por beber y que es panadero. Me ofrece whiskey baratoguarroasqueroso y me apunto, emborracharme con él me ayudará a pasar mejor la falta que me hace mi compañera. Seguimos maltratando al idioma inglés, el tipo es guapo, tiene una mirada profunda, ojos oscuros que me miran con amor y respeto, brazos robustos y espalda ancha. Se tambalea. En cada brazo lleva un tatuaje, escritos en árabe, le pregunto qué son:
-My friend, this is Alahoakbar (dios es cojonudo, cómo no...) and this (señalando el otro brazo) the name of the woman who stays in my heart.
Seguimos charlando, del oficio de panadero, de nuestras mujeres, de su padre... De boxeo, el tipo también es boxeador. Me gustan los boxeadores, mi abuelo, entre muchas otras cosas, también fue boxeador (los de esa generación hicieron de todo, mi abuelo era boxeador clandestino, luchaba de noche en cementerios, apuestas ilegales, cuando se cansó se metió en lo de los libros).
Miro fijamente a mi compañero de habita, sus fuertes brazos, mirada profunda, cara marcada por golpes, pero todo él muy fino y delicado, trabajar el pan ha suavizado su piel ruda. Estamos borrachos, nos confesamos nuestras miserias, nuestros miedos, nuestros fantasmas. Le pregunto que qué pasa en la habitación de al lado, qué coño es tanto ruido. Me dice que esa es una pensión para chaperos, donde van los hombres a los cuales les gusta hacérselo con hombres. Me dice que somos los únicos que estamos allí por otros avatares de la vida, a el lo acaban de echar de la casa familiar y yo soy un viajero que no tiene puta idea de donde se ha metido. Vale.
Nos dormimos.
A media noche, entre botellas vacías algo me despierta. Alguien se ha metido en mi cama y me está metiendo mano. Me despierto asustado y violento, de un manotazo aparto al notas que se ha metido en mi cama. El guarro en cuestión está desnudo y empalmado, se ríe e insiste en manosearme. Le escupo en la cara y el compañero de habitación aparece como por arte de magia y le suelta un puñetazo que hace volar al intruso hasta el otro lado. Joder qué ostia. Me acojono vivo, al momento aparecen más tipos y se lía una tunda bestial en la habita, el boxeador de Irbid me protege y uno a uno los va tumbando a todos. Espectáculo dantesco. El compi se mueve ágilmente, cada golpe esta cargado de técnica, habilidad y potencia. Intento meterme en la pelea pero él me aparta, me protege. Oigo como sus puños parten narices, cada golpe suena seco. Esos hijos de puta venían a violarme, y el boxeador de Irbid me protege. Los gritos del dueño de la pensión ponen fin a la pelea, el boxeador de Irbid coge su bolsa y la mía, me estira de un brazo y se me lleva a la calle, corriendo. Vamos a otra pensión. Yo estoy flipando y temblando. Él está tranquilo y sereno.
A la mañana siguiente no me deja que pague mi parte, me lleva a desayunar a un buen sitio, me acompaña a la estación de autobuses y se despide de mí con dos besos. Allahoakbar, me dice.
Esto que he contado aqui es tan real como que mi compañera lleva tatuado mi nombre en su piel. Para ella va esta canción de La Cabra Mecanica con La lista de la compra
Irbid está al norte de Jordania, la cosa ya iba de vuelta, tenía que llegar a Estambul en 3 días,desde donde tenía billete de avión para volver a los brazos de mi amada y a las lágrimas de mi madre. Paré en Irbid para echar noche, pudiendo haber parado en Amman. Esto no tendría importancia si no fuera porque esa misma noche reventaron 2 hoteles en Amman, con lo cual al día siguiente cerraron la frontera con Siria y servidor fue el último en cruzarla con una suerte que te cagas (el día que conozca a mi ángel de la guarda le daré un besazo que no veas). Puta burocracia.
Llegue a Irbid y me apalanqué en una pensión. Típica pensión donde dormir en habitación comunitaria vale unos 2 euros al cambio, donde puedes fumar tanto como te apetezca (me encantan los países árabes, puedes fumar donde te dé la gana) y compartir charla con los huéspedes de turno.
Bueno, hagamos un fastforward y vayamos a la noche. Brbrbrbrbp!! Ya es de noche.
Tumbado en la cama leo “Diente blancos” de Zadie Smith (buenísimo), las otras camas están vacías, y de la habitación de al lado llegan unos gritos y unos golpes que no veas. Sigo leyendo mientras una porción de mi cerebro se esta cagando en los de la habitación de al lado. Por el marco de la puerta aparece la figura de un tipo que se tambalea. Lleva una bolsa de mano y parece que busca el interruptor de la luz, le hago saber que la luz ya está encendida. El tipo empieza a hablarme en árabe, mucho rato tardo en hacerle saber que no entiendo papa de árabe, que soy un extranjero. Está claro que el tipo lleva encima una borrachera de mil pares de cojones. Pero habla algo de inglés, bien!, podemos comunicarnos. De dicha conversación de dos personas que maltratan el idioma inglés descubro que el compañero de habita acaba de ser repudiado por su padre por beber y que es panadero. Me ofrece whiskey baratoguarroasqueroso y me apunto, emborracharme con él me ayudará a pasar mejor la falta que me hace mi compañera. Seguimos maltratando al idioma inglés, el tipo es guapo, tiene una mirada profunda, ojos oscuros que me miran con amor y respeto, brazos robustos y espalda ancha. Se tambalea. En cada brazo lleva un tatuaje, escritos en árabe, le pregunto qué son:
-My friend, this is Alahoakbar (dios es cojonudo, cómo no...) and this (señalando el otro brazo) the name of the woman who stays in my heart.
Seguimos charlando, del oficio de panadero, de nuestras mujeres, de su padre... De boxeo, el tipo también es boxeador. Me gustan los boxeadores, mi abuelo, entre muchas otras cosas, también fue boxeador (los de esa generación hicieron de todo, mi abuelo era boxeador clandestino, luchaba de noche en cementerios, apuestas ilegales, cuando se cansó se metió en lo de los libros).
Miro fijamente a mi compañero de habita, sus fuertes brazos, mirada profunda, cara marcada por golpes, pero todo él muy fino y delicado, trabajar el pan ha suavizado su piel ruda. Estamos borrachos, nos confesamos nuestras miserias, nuestros miedos, nuestros fantasmas. Le pregunto que qué pasa en la habitación de al lado, qué coño es tanto ruido. Me dice que esa es una pensión para chaperos, donde van los hombres a los cuales les gusta hacérselo con hombres. Me dice que somos los únicos que estamos allí por otros avatares de la vida, a el lo acaban de echar de la casa familiar y yo soy un viajero que no tiene puta idea de donde se ha metido. Vale.
Nos dormimos.
A media noche, entre botellas vacías algo me despierta. Alguien se ha metido en mi cama y me está metiendo mano. Me despierto asustado y violento, de un manotazo aparto al notas que se ha metido en mi cama. El guarro en cuestión está desnudo y empalmado, se ríe e insiste en manosearme. Le escupo en la cara y el compañero de habitación aparece como por arte de magia y le suelta un puñetazo que hace volar al intruso hasta el otro lado. Joder qué ostia. Me acojono vivo, al momento aparecen más tipos y se lía una tunda bestial en la habita, el boxeador de Irbid me protege y uno a uno los va tumbando a todos. Espectáculo dantesco. El compi se mueve ágilmente, cada golpe esta cargado de técnica, habilidad y potencia. Intento meterme en la pelea pero él me aparta, me protege. Oigo como sus puños parten narices, cada golpe suena seco. Esos hijos de puta venían a violarme, y el boxeador de Irbid me protege. Los gritos del dueño de la pensión ponen fin a la pelea, el boxeador de Irbid coge su bolsa y la mía, me estira de un brazo y se me lleva a la calle, corriendo. Vamos a otra pensión. Yo estoy flipando y temblando. Él está tranquilo y sereno.
A la mañana siguiente no me deja que pague mi parte, me lleva a desayunar a un buen sitio, me acompaña a la estación de autobuses y se despide de mí con dos besos. Allahoakbar, me dice.
Esto que he contado aqui es tan real como que mi compañera lleva tatuado mi nombre en su piel. Para ella va esta canción de La Cabra Mecanica con La lista de la compra
15 Comments:
Definitivamente tienes un angel de la guarda y esa noche estuvo a tu lado peleando por ti.
Me encantan tus relatos, aunque pensar que son reales me pone la piel de gallina.
Qué historia más triste, y más dura.
La canción a mí me encanta, qué suerte tienen algunas, jejeje...
¡Qué historia, Gurb! ¿Has vuelto a saber del boxeador?
La canción mola.
Menudo berenjenal Gurbito! menos mal que te hiciste colega del boxeador.
Ese libro me flipó! Tengo otro en la cola de ella. No me acuerdo del título. Me cae muy bien ella.
La canción no la puedo oir ahora que estoy en el curro "matándome a trabajar", como podeís ver. Luego en casita.
Un beso a todos.
"(...)raramente podía soportar las inhibiciones sofisticadas de la civilización y en consecuencia conservó para su supervivencia el arte de lo primitivo, vivió en el presente inmenso, subsistió gracias a sus kicks."
Norman Mailer - El negro blanco
Este texto de Mailer define la personalidad de un cierto tipo de personas que, inadaptadas, se lanzan a por la vida, violenta y maravillosa, siguiendo la estela de los antisociales, de los musicos de jazz y, como no, de los viajeros. Va por ti, Gurb.
¡vaaaya historia! Qué suerte tuviste al fin y al cabo…
la verdad es que me ha impresionado, me has dejado sin palabras…
os ha molado el fast forward??
(brbrbrbrbrbp!)
ahora voy a hacer un rewind:
brbrbrbroop!ahora voy a hacer un rewindbrbrbrbroop!ahora voy a hacer un rewindbrbrbrbroop!
!STOP¡
ahora voy a haver un 'pause':
PAUSE
ahora voy a haver un 'pause':
PAUSE
21/10/06 12:23 PM
ahora voy a haver un 'pause':
PAUSE
21/10/06 12:23 PM
y un play:
PLAY
Stogge, pegas fuerte amigo. macorina no tengo contacto con el boxeador, no tengo contacto con casi ninguna de las personas que se han cruzado en el camino (tengo un cajon lleno de papelitos con decenas de nombres y direcciones)...., soy un impresentable.
malayerba, ese 'jejeje'?? brixta, al igual que los discos hay libros que para mi se convierten en compañeros de viaje, ese es uno, el 'Samad' (uno de los personajes) me cae muy bien. iwi, estoy mirando todos esos links que has dejado en tu pagina, muy interesnate todo (ese post que te aburrias y tal). sonia, el angel de la guarda...yo creo en él.
ala! me quedo en STAND BY!!
Que fuerte, gurb, vaya pedazo historia. Me alegro que todo saliera bien, de la que te libraste...
A mi tambien me marco ese libro. Si aun no lo has leido, te recomiendo "A fine balance" de Rohinton Mistry. Duro pero memorable, una autentica joyita. Tambien me ha gustado mucho recientemente "The Kite Runner", de Khaled Hosseini. Seguro que estan traducidos al castellano, aunque ni idea de los titulos.
apuntados quedan ayma.
gracias muchas!
Puños fuera!
estoy impresionado. qué manera de contar.
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